El
cuerpo

El cuerpo sostiene la práctica. Lo somático en la FAT: el cuerpo como mapa, como archivo, como guía antes de que intervenga la mente.

El cuerpo sostiene la práctica. Sin cuerpo presente no hay práctica. Podemos decir que hay disparo, imágenes resultantes, pero no práctica.

El cuerpo interviene en la fotografía arteterapéutica (a partir de ahora FAT) de formas que a veces no registramos conscientemente porque forman parte de algo tan integrado que parece automático. Pero no lo es. Es una secuencia somática que, cuando está presente, organiza todo lo demás.

Primero el movimiento más inicial. Caminar, dirigirse, desplazarnos hacia algo o algún lugar. Luego el movimiento más concentrado: los brazos, los dedos, la cabeza, los ojos y la respiración. Sostener la cámara activa el cuerpo como sistema.

En mi propia práctica reconozco una secuencia que se repite: enraizarme en los pies, alargar la columna, bajar los hombros. Agarrar la cámara, siempre con amor. El abdomen también se activa buscando firmeza, solidez y la respiración se detiene por un segundo en el momento del disparo. El cuerpo se convierte en una especie de trípode con vida.

A eso se suma la flexibilidad y el dinamismo: subir, bajar, explorar ángulos, acercarse, alejarse. El cuerpo en movimiento constante al servicio de la mirada.

Pero hay algo más que me parece esencial: el cuerpo como mapa, como guía y como aviso. Porque muchas de las fotografías que hago no nacen de un pensamiento sino de una sensación, generalmente en la panza, que entiendo como señal para hacer el registro. Yo lo llamo intuición. La mayoría de las fotos que empiezan desde esa pura llamada de atención terminan siendo piezas clave de mi historia.

Y no imagino la práctica sin el cuerpo, porque si no está, no está el corazón. Y sin corazón no puedo entender la práctica.

El cuerpo en los distintos momentos del proceso

El cuerpo no participa de la misma forma en todos los pasos de la FAT. En algunos tiene un rol activo, en otros uno distinto, pero siempre está.

Cuando generamos imágenes el cuerpo está al mando. Es presencia plena, movimiento y decisión física antes que mental.

Pero cuando editamos, por ejemplo, el cuerpo sigue muy presente pero desde otro lugar. Más disponible que activo. Abierto sensorialmente, despierto, funcionando también desde la intuición como guía en las decisiones de selección. En las conversaciones que se abren con las imágenes el cuerpo es un elemento clave porque a través de él también podemos leer mensajes.

Cuando revisamos el archivo el cuerpo entra en modo memoria sensorial. Todo lo que una imagen contiene a nivel de recuerdo se despierta de forma sensible. Y ocurre algo muy interesante: al recordar y sentir se produce una suerte de actualización inconsciente. La imagen del pasado convive con el presente. ¿Qué me hace sentir y pensar esta imagen ahora? Esa pregunta, que muchas veces ni siquiera se formula, activa un efecto integrador donde el recuerdo puede ser hilado, procesado, entendido, reivindicado.

A nivel neurológico esto ocurre porque las imágenes activan simultáneamente la amígdala, donde se procesan los recuerdos emocionales, y la corteza prefrontal, que puede observar y dar sentido. Cuando las dos trabajan juntas en un estado de calma y presencia, algo se integra.

Bessel van der Kolk explica que el trauma no se procesa verbalmente sino sensorialmente. La imagen puede acceder a capas que la palabra no alcanza porque habla el mismo idioma que el cuerpo.

Lo que tiene la fotografía de somático

La fotografía es única porque combina tres cosas simultáneamente: movimiento corporal real, decisión visual consciente y registro material del momento.

Cuando disparás, el cuerpo literalmente se detiene un instante. La respiración se suspende. Y ese micro momento de quietud es en sí mismo regulador. Un ancla instantánea al presente.

Y la imagen que resulta es una huella, un rastro material de ese momento somático. Por eso cuando volvés a ella, el cuerpo la reconoce, porque estuvo ahí.

El cuerpo como archivo

Este último año me he formado en trauma, primero desde el yoga y actualmente desde el arteterapia y las artes expresivas. Ha sido una capa que dio y sigue dando muchísima claridad sobre el efecto de la FAT, algo que vengo practicando hace más de veinte años pero que recién ahora puedo ordenar, nombrar y reivindicar como metodología.

Si entendemos el cuerpo como archivo, como territorio que acumula, sedimenta y porta memoria sin que la mente siempre lo sepa, entonces podemos imaginar todas las implicancias que tiene el cuerpo en el proceso de la FAT.

El cuerpo muchas veces tiene la información que buscamos y necesitamos. La FAT puede ser una forma de acceder a ella, de manera sensible, creativa y expresiva.

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